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miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Matrimonio y Dios

Génesis 2:18; 21-24 "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; e haré ayuda idónea para él.(21) Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.(22)Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.(23) Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada várona, porque del varón fue tomada.(24) Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne."

INTRODUCCIÓN:
ORIGEN Y NATURALEZA DEL MATRIMONIO
Cómo leemos en el texto central de ésta predicación, el matrimonio es un estado honroso instituido y establecido por nuestro Dios, en el huerto del Edén, con la primer pareja humana, que fueron Adán y Eva. Conforme a la palabra de nuestro Dios, la naturaleza del matrimonio es la unión de una pareja (hombre y mujer) por toda la vida que Dios les dé en éste mundo.
a) Dice nuestro Señor Jesucristo en Mateo:19:6,8-9 "Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.(8)Él les dijo: por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así.(9)Y os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera."
b) También dice en Romanos 7:2-3 "porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.(3) Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera."
1. LA PUREZA EN EL MATRIMONIO:
Conforme a la voluntad de nuestro Dios, los matrimonios deben de mantener una relación pura, limpia y honrosa, sin caer en degeneraciones o inmoralidades de carácter sexual o moral, manteniendo su relación en santidad delante de Dios.
a) Dice en Hebreos 13:4 "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicaríos y a los adúlteros los juzgará Dios."
b) También dice en 1 Tesalonicenses 4:3-5 "Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; (4)que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; (5)no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios."
2. PROPÓSITOS DEL MATRIMONIO
a) Un propósito fundamental del matrimonio es, el compañerismo, apoyo y consuelo, que los esposos deben tributarse el uno al otro, mientras vivan los dos. Dice en Génesis 2:18 "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él." Dice también Proverbios 18:22 "El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová."
b) Otro propósito fundamental del matrimonio, es inspirar la alegría y el amor mutuo, en la pareja, su familia y sus prójimos. Dice en Proverbios 5:18-19 "Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud.(19) Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre."
c) Otro propósito fundamental, es que los hijos que nuestro Dios concede a los matrimonios, sean criados en Santidad, porque son herencia del Señor, y ellos van a continuar la obra enangélistica de nuestro Dios, y deberan ser ejemplo para el mundo, de la obra redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Dice en el Salmo 127:3-5 "He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.(4) Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.(5) bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta." No podemos dejar de citar lo que dice la Biblia en Proverbios 22:6 "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él."
d) Por último podemos decir que el otro propósito fundamental del matrimonio, es para prevenir o evitar la inmoralidad en los seres humanos. Dice en 1 Corintios 7:2, "Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido."
3. OBLIGACIONES DEL MATRIMONIO
Dios encomienda ciertas obligaciones a ambos cónyuges dentro del matrimonio, para que de ésta manera, funcione la vida matrimonial en perfecta paz, y llena de bendiciones de todo tipo, tanto espirituales como materiales.
OBLIGACIONES DEL MARIDO
a) Los maridos deben amar, respetar y cuidar a sus esposas como nos lo enseña la Biblia en Efesios 5:25-28 "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella.(26) Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,(27) a fin de presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.(28) Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a si mismo se ama."
b) Los maridos deben de ser responsables del mantenimiento material y económico de su esposa y de sus hijos, esforzándose con la ayuda de Dios en proporcionar a su familia todos los bienes económicos necesarios, para su mantenimiento en general, (alimento, ropa, casa, estudios etc.) conforme a las bendiciones que Dios le dé. Dice en 1 de Timoteo 5:8 "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo."
OBLIGACIONES DE LAS ESPOSAS
a )Las esposas deben de amar, respetar y estar sujetas a sus maridos, obedeciéndolos en todo lo que es bueno y que no vaya en contra de la sana doctrina del evangelio. Deben de ser buenas administradoras de su casa, prudentes, castas, cuidadosas de su hogar y de sus hijos. Dice en Tito 2:3-5 "Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; (4) que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, (5) a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada."
LA BIBLIA NOS ENSEÑA QUE LA AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD PRINCIPAL EN EL HOGAR FAMILIAR, DIOS SE LA A CONFERIDO A LOS ESPOSOS.
a) Dice en Efesios 5:22-24 "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; (23) porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y el es su Salvador. (24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo."
b) También dice en 1 de Pedro 3: "Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y cómo a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo."
POR ULTIMO PODEMOS VER LA OBLIGACIÓN CONYUGAL ÍNTIMA EN TODO MATRIMONIO.
1 de Corintios 7:3-5 "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. (4) La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.(5) No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volver a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia."
CONCLUSIÓN:
Viviendo los matrimonios conforme a la palabra de Dios, trae como consecuencia, gran felicidad y gran prosperidad de todo tipo, espiritual, física y material. No obedecer a Dios, conforme a estos mandamientos que nos a dado, solo trae como consecuencia miseria, aflicción y gran sufrimiento a toda la familia.
INVITACIÓN
Vivamos nuestros matrimonios conforme a la palabra de Dios, y tendremos familias fuertes, esposas amorosas y fieles a Dios en todo y a nosotros también; tendremos hijos cariñosos, respetuosos, responsables y sobre todo excelentes Cristianos.
centraldesermones.com

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jueves, 25 de noviembre de 2010

EL DIOS VERDADERO




El Dios verdadero, es otro concepto diferente al de ama al Dios verdadero y su Palabra, me parecio interesante y quisiera compartirlo a los lectores.

ESTÁ CLARO QUE NECESITAMOS ALGO MÁS QUE UN CONOCIMIENTO teórico de Dios. Sólo podemos conocer a Dios en la medida en que él se nos revela en las Escrituras, y no podemos conocer las Escrituras hasta que estemos dispuestos a ser transformados por ellas. El conocimiento de Dios sólo tiene lugar cuando también reconocemos nuestra profunda necesidad espiritual y cuando somos receptivos a lo que Dios ha provisto para nuestra necesidad mediante la obra de Cristo y la aplicación de esa obra en nosotros por el Espíritu de Dios.
Una vez que hemos establecido esta base, retornamos a la cuestión de Dios mismo y nos preguntamos: "¿Pero quién es Dios? ¿Quién es el que se revela a sí mismo en las Escrituras, en la persona de Jesucristo y por el Espíritu Santo?" Podemos admitir que el verdadero conocimiento de Dios debe transformarnos. Podemos estar dispuestos a ser transformados. Pero, ¿dónde comenzamos?

AUTOEXISTENTE
Como la Biblia es una unidad, podríamos contestar estas interrogantes comenzando en cualquier lugar de la revelación bíblica. Podríamos comenzar con Apocalipsis 22:21 como con Génesis 1:1. Pero no hay mejor punto de partida que la revelación que Dios hace de sí mismo a Moisés en la zarza que ardía en fuego.

Moisés, el gran líder de Israel, hacía tiempo que era consciente del Dios verdadero, porque había nacido en el seno de una familia temerosa de Dios. Pero, a pesar de ello, cuando Dios le dijo que lo iba a enviar a Egipto para que liberara al pueblo de Israel, Moisés respondió: "He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?" Y se nos dice que Dios entonces le contestó a Moisés diciendo: "YO SOY EL QUE SOY.... Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros" (Ex. 3:13-14).

"YO SOY EL QUE SOY". El nombre está relacionado con el antiguo nombre de Dios, Jehová. Pero es algo más que un nombre. Es un nombre descriptivo, que nos señala todo lo que Dios es en sí mismo. Particularmente, nos está mostrando que es un Ser completamente auto existente, autosuficiente, y eterno. Estos conceptos son abstractos, por supuesto. Pero son importantes, porque estos atributos más que ninguno de sus otros atributos son los que distinguen a Dios de su creación y nos revelan la esencia de Dios.

Dios es perfecto en todos sus atributos. Pero, existen algunos atributos que nosotros, sus criaturas, también compartimos. Por ejemplo, Dios es perfecto en su amor; sin embargo, por su gracia, nosotros también amamos. Él es todo sabiduría; pero nosotros también poseemos una medida de sabiduría. Él es todopoderoso; y nosotros ejercemos un poder limitado. Esto mismo no sucede cuando consideramos la auto existencia, la autosuficiencia y la eternidad de Dios. Solo él posee estas características. Él existe en sí mismo y de sí mismo; no así nosotros. Él es completamente autosuficiente; nosotros no lo somos. Él es eterno nosotros acabamos de entrar en escena.

La autoexistencia significa que Dios no tiene ningún origen y, en consecuencia, no es responsable frente anadie. Matthew Henry dice: "El hombre más importante y el mejor en el mundo puede decir: Por la gracia de Dios yo soy lo que soy; pero Dios en forma absoluta nós dice -y es más que lo que ninguna otra criatura, hombre o ángel puede decir- que Yo soy el que soy".1 Dios no tiene origen, su existencia no depende de nadie.
La autoexistencia es un concepto difícil de aprehender, ya que implica que Dios en su esencia es
incognoscible. Todo lo que vemos, olemos, oímos, saboreamos y tocamos tiene un origen. Casi no podemos pensar en otra categoría. Cualquier cosa que observemos debe tener una causa adecuada que explique su existencia. Buscamos esas causas. Esta relación de causa y efecto es la base de la creencia en Dios, y la poseen aun aquellos que no lo conocen verdaderamente. Estos individuos creen en Dios, no porque hayan tenido una experiencia personal con él o porque han descubierto a Dios en las Escrituras, sino sólo porque infieren su existencia. "Todo proviene de algo; como consecuencia, debe haber algo muy grande detrás de todo". Esta relación de causa y efecto nos está señalando la existencia de Dios pero -y este es el punto clave
nos está apuntando a un Dios que supera nuestro entendimiento, un Dios que nos trasciende desde todo punto de vista. Nos está indicando que Dios no puede ser conocido y evaluado de la misma manera que el resto de las cosas.

A. W. Tozer ha señalado que esta es una de las razones por la que la filosofía y la ciencia no han visto siempre con buenos ojos la idea de Dios. Estas disciplinas se dedican a la tarea de explicar las cosas tal como las conocemos y por lo tanto se impacientan con cualquier cosa que se niegue a presentarse tal como es. Los filósofos y los científicos admitirán que hay mucho que no conocen. Pero otra cosa será admitir que hay algo que nunca podrán conocer completamente y que ni siquiera cuentan con las técnicas para descubrirlo. Para descubrir a Dios, los científicos pueden intentar rebajar a Dios a su nivel, definiéndolo como "la ley natural", "la evolución", o algún otro principio similar. Pero Dios todavía los elude. Dios es todavía más que lo que abarca cualquiera de estos conceptos.

Posiblemente sea ésta la razón por la que aun la personas que creen en la Biblia parecen dedicarle tan poco tiempo a pensar sobre la persona y el carácter de Dios. Tozer escribe:
Muy pocos de nosotros hemos dejado que nuestros corazones admiren el YO SOY, el Ser autoexistente antes del cual nada es pensable. Dichos pensamientos nos resultan demasiado dolorosos. Preferimos pensar sobre algo que nos resulte más beneficioso -cómo construir una mejor trampa para ratones, por ejemplo, o cómo hacer que el pasto crezca más tupido donde antes crecía ralo-. Y es por esto que ahora estamos pagando un precio demasiado alto en la secularización de nuestra religión y la miseria de nuestras vidas interiores.2
La autoexistencia de Dios significa que él no es responsable frente a nosotros ni frente a nadie, y eso no nos gusta nada. Queremos que Dios se explique, que defienda sus acciones. Aún cuando a veces Dios nos explica las cosas, no tiene por qué hacerlo y muchas otras veces no lo hace. Dios no tiene por qué dar explicaciones de sí mismo a nadie.

AUTOSUFICIENTE
El segundo atributo de Dios que se nos comunica en el nombre "YO SOY EL QUE SOY" es la autosuficiencia. Nuevamente, es posible al menos tener un sentido del significado de este término abstracto. La autosuficiencia significa que Dios no tiene necesidades y por lo tanto no depende de nadie.

Aquí estamos yendo en contra de una idea popular y arraigada: Dios coopera con los seres humanos, cada uno proveyendo lo que el otro carece. Se supone, por ejemplo, que Dios carece de gloria y por lo tanto crea a los hombres y las mujeres para que la provean. Como recompensa, él los cuida. O se supone que Dios necesita amor y por lo tanto crea a los hombres y las mujeres para que le amen. Algunos hablan de la creación como si Dios se hubiera sentido solo y por lo tanto nos hubiera creado para hacerle compañía. En un nivel práctico vemos la misma idea en los que se imaginan que Dios necesita de hombres y mujeres, como testigos y defensores de la fe, para llevar a cabo su obra de salvación, y se olvidan que Jesús mismo declaró que "Dios mismo puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras" (Lc. 3:8).

Dios no necesita adoradores. Arthur W. Pink escribiendo sobre este tema en su libro The Attributes of God, dice:
Dios no creó porque estuviera bajo ninguna obligación, ni coacción, ni necesidad. Su opción por hacerlo fue exclusivamente un acto soberano de su parte, no hubo ninguna causa exterior a él, no fue determinado por nada sino su propio placer; ya que "hace todas las cosas según el designio de su voluntad" (Ef. 1:11). Creó sencillamente para manifestar su gloria... Dios no gana nada ni siquiera de nuestra adoración. No tiene necesidad de esa gloria exterior de su gracia que surge de sus redimidos, ya que es lo suficientemente glorioso en sí mismo. ¿Qué fue lo que lo instó a predestinar a sus elegidos para alabanza de la gloria de su gracia? Efesios 1:5 nos responde: "según el puro afecto de su voluntad". ...La fuerza de este argumento es que es imposible sujetar al Todopoderoso a cualquier obligación frente a sus criaturas; Dios no tiene nada que ganar de nosotros.3
Tozer hace la misma puntualización. "Si todos los seres humanos de pronto se volvieran ciegos, el sol seguiría iluminándolos de día y las estrellas de noche, ya que ni el sol ni las estrellas se deben a los millones que se benefician de su luz. De la misma manera, si todos los hombres de la tierra se hicieran ateos, esto no lo afectaría a Dios en absoluto. Él es como es independientemente de toda otra cosa. Creer en él, no agrega nada a su perfección; dudar de él, no le quita nada".4

Tampoco necesita Dios de colaboradores. Esta verdad es, quizás, la que nos resulta más difícil de aceptar. Nos imaginamos a Dios como un abuelo cariñoso, si bien algo patético, inquieto por encontrar alguien que lo pueda ayudar a administrar el mundo y salvar la raza humana. ¡Qué parodia! Dejemos claro una cosa, Dios nos ha confiado una labor de administración. A la pareja original en el Edén les dijo: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra" (Gn. 1:28). Dios también ha encomendado a todos los que creen en él, "id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Mr. 16:15). Pero ningún aspecto del orden de la creación de Dios obedece a ninguna necesidad de Dios. Dios ha optado por realizar las cosa de esta forma. No necesitaba hacerlo así. Es más, podría haberlo hecho de millones de formas distintas. El hecho de que haya elegido hacer las cosas de esta forma depende, por lo tanto, del ejercicio libre y soberano de su voluntad y no nos otorga ningún valor inherente a nosotros.

Cuando decimos que Dios es autosuficiente también queremos significar que Dios no necesita defensores. Está claro que tenemos oportunidad de hablar en nombre de Dios frente a los que deshonran su nombre y difaman su carácter. Debemos hacerlo. Pero aun en el caso de que no lo hiciéramos, no debemos pensar que esto resulta un impedimento para Dios. Dios no necesita ser defendido, porque él es como es y seguirá siéndolo, sordo a los ataques arrogantes y pecaminosos de los individuos malvados. Un Dios que necesita ser defendido no es un Dios. Por el contrario, el Dios de la Biblia es un Ser autoexistente que es el verdadero defensor de su pueblo.

Cuando tomamos conciencia que Dios es el único verdaderamente autosuficiente, comenzamos a entender por qué la Biblia tiene tanto para decir sobre la necesidad de poner nuestra fe únicamente en Dios y por qué la incredulidad en Dios es un pecado. Tozer escribe: "Entre todos los seres creados, ninguno puede atreverse a confiar en sí mismo. Solo Dios confía en sí mismo; todos los demás seres deben confiar en él. La incredulidad es en realidad la fe pervertida, porque deposita su confianza no en el Dios vivo sino en los hombres mortales".5 Si nos negamos a confiar en Dios, lo que realmente estamos diciendo es que nosotros, o alguna otra persona o cosa es más digna de confianza. Y esto es una calumnia contra el carácter de Dios, y es una necedad. No hay nada que sea todo-suficiente. Por otro lado, si comenzamos por confiar en Dios (por creer en él), tenemos un fundamento firme para nuestra vida. Dios es suficiente, y podemos confiar en
su Palabra dada a sus criaturas.
Porque Dios es suficiente es que podemos descansar en esa suficiencia y trabajar efectivamente para él. Dios no necesita de nosotros para nada. Pero el gozo de llegar a conocerle radica en que, sin embargo, él seinclina para trabajar en, y por intermedio de, sus hijos obedientes y fieles.

ETERNO
Un tercer atributo inherente en el nombre con que Dios se presentó a Moisés ("YO SOY EL QUE SOY") es su calidad de eterno, perpetuo, que nunca termina. Es difícil encontrar una sola palabra que englobe este atributo, pero se trata sencillamente de que Dios es, siempre ha sido y siempre será, y que es siempre el mismo en su ser eterno. Encontramos este atributo de Dios en toda la Biblia. Abraham llamó a Jehová el "Dios Eterno" (Gn. 21:33). Moisés escribió: "Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios" (Sal. 90:1-2). El libro de Apocalipsis nos describe a Dios como "el Alfa y la Omega, principio y fin" (Ap. 1:8;21:6; 22:13). Los seres delante del trono decían: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir" (Ap. 4:8).

El hecho de que Dios sea eterno tiene dos consecuencias para nosotros. La primera es que podemos confiar que él permanecerá como se nos revela. La palabra utilizada para describir esta propiedad es inmutabilidad, que significa la propiedad de no cambiar. "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación" (Stg. 1:17).

Los atributos de Dios no cambian. Entonces, no tenemos por qué temer a que, por ejemplo, el Dios que alguna vez nos amó en Cristo de alguna manera cambie su parecer y deje de amarnos en el futuro. Dios siempre amará a su pueblo. De igual modo, no podemos pensar que quizás modifique su actitud hacia el pecado, y que comience a calificar de "permisible" algo que antes estaba prohibido. El pecado siempre será pecado ya que se lo define como cualquier transgresión o no conformidad a la ley de Dios, que no cambia. Dios siempre será santo, sabio, lleno de gracia, justo y todo lo demás que él se revela ser. Nada de lo que hagamos podrá cambiar al Dios eterno.

Los consejos de Dios y su voluntad también son inmutables. Él hace lo que de antemano se ha propuesto realizar y su voluntad nunca varía. Algunos pueden señalar ciertos versículos de la Biblia que nos dicen que Dios se arrepintió de alguna acción -como en Génesis 6:6, "Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra". En este ejemplo, lo que se usa es una palabra humana para explicar la profunda insatisfacción que Dios sentía por las actividades humanas. Más claro resultan versículos tales como el de Números 23:19 ("Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?"), el de la Samuel 15:29 ("el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá,
porque no es hombre para se arrepienta"), el de Romanos 11:29 ("Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios"), o el del Salmo 33:11 ("El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones").

Estas afirmaciones son fuente de gran consuelo para el pueblo de Dios. Si Dios fuera como nosotros, no podríamos confiar en él. Él cambiaría, y como resultado, su voluntad y sus promesas cambiarían. No podríamos depender de él. Pero Dios no es como nosotros. Él no cambia. En consecuencia, sus propósitos permanecen fijos de generación en generación. Pink nos dice que "Aquí tenemos entonces una roca donde afirmar nuestros pies, mientras que un torrente poderoso arrasa con todo a nuestro alrededor. El carácter permanente de Dios está garantizando el cumplimiento de sus promesas".6

Una segunda consecuencia de la inmutabilidad de Dios es que él es ineludible. Si fuera un mero ser humano y, él o lo que él está realizando, no nos gustara, podríamos ignorarlo, sabiendo que siempre estaría presente la posibilidad de que cambiara de parecer, se fuera a otro lado o se muriera. Pero Dios no cambia de parecer. Dios no se va para otro lado. Dios no morirá. Como consecuencia, no lo podemos eludir. Incluso si lo ignoramos ahora, tendremos que encararlo en el porvenir. Si lo rechazamos ahora, eventualmente tendremos que enfrentarnos con un Ser que rechazamos y experimentar su eterno rechazo.

NO HAY OTROS DIOSES
Llegamos así a una conclusión natural: que debemos buscar y adorar al Dios verdadero. Este capítulo se basó en su mayor parte en Éxodo 3:14, donde Dios revela a Moisés el nombre con que desea ser conocido. Esta revelación vino en el albor de la liberación del pueblo de Israel de Egipto. En su revelación en el Monte de Sinaí, después del éxodo, Dios aplicó su revelación previa como el Dios verdadero a la vida religiosa y la adoración de la nación liberada.

Dios dijo: "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante dé mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mismandamientos" (Ex. 20:2-6). Estos versículos plantean tres puntos, todos basados en la premisa de que el
Dios que se revela a sí mismo en la Biblia es el Dios verdadero:
1. Debemos adorar a Dios y obedecerle.
2. Debemos rechazar la adoración de cualquier otro dios.
3. Debemos rechazar la adoración del Dios verdadero por cualquier medio que no sea digno de él,
como el uso de láminas o imágenes.

A primera vista, resulta bastante extraño que aparezca tan al comienzo de los Diez Mandamientos, los diez principios básicos de la religión bíblica, una prohibición sobre el uso de imágenes en la adoración. Pero esto no resulta tan extraño cuando recordamos que las características de una religión son un reflejo de la naturaleza del dios de esa religión. Si el dios no es digno, la religión tampoco será digna. Si el concepto de Dios es del orden más elevado, la religión también será del orden más elevado. Lo que Dios nos está diciendo en estos versículos es que cualquier representación física de él lo está deshonrando. ¿Por qué? Por dos razones. Primero, su gloria se oscurece, porque no hay nada visible que la pueda representar. Segundo,
puede desviar a los que le adoran.

Estos dos errores fueron ejemplificados por Aarón cuando construyó el becerro de oro, como lo menciona J. I. Packer en su discusión de la idolatría. En la mente de Aarón, al menos, aunque posiblemente no en las mentes del pueblo, el becerro era una intención de representar a Jehová. Él pensó, sin duda, que la figura de un becerro (aunque pequeña) podía comunicar la idea de la fuerza de Dios. Pero, por supuesto, no lo hacía de manera total. Y tampoco transmitía de ningún modo el resto de sus atributos: su soberanía, su equidad, su misericordia, su amor y su justicia. Por el contrario, los oscurecía.

Y todavía más, la figura del becerro confundía a los adoradores. Muy fácilmente la asociaron con los dioses y las diosas egipcias de la fertilidad y su adoración se convirtió en una orgía. Packer concluye diciendo: Con toda seguridad, si nos creamos el hábito de concentrar nuestros pensamientos en una imagen o en una lámina de Aquél a quien vamos a orar, lo concebiremos y le estaremos orando según la representación de la imagen que nos hemos hecho. De alguna manera nos estaremos "inclinando" y estaremos "adorando" nuestra imagen; y como la imagen no puede transmitir toda la verdad sobre Dios, no estaremos adorando a Dios en verdad. Es por esta razón que Dios prohíbe que tú o yo hagamos uso de imágenes o láminas en nuestra adoración.7

LA ADORACIÓN DE DIOS
Sin embargo, no adorar imágenes y no utilizar imágenes en la adoración del Dios verdadero no constituye por sí solo la adoración. Debemos reconocer que el Dios verdadero es el Ser eterno, autoexistente y autosuficiente, el Ser inconmensurable que trasciende nuestros más elevados pensamientos. Debemos humillarnos delante de él y aprender de él, permitiéndole que él se nos enseñe tal como es y nos muestre lo que ha hecho por nuestra salvación. ¿Hacemos lo que él nos ordena? ¿Estamos seguros que en nuestra adoración estamos realmente adorando al Dios verdadero que se reveló en la Biblia?

Hay sólo una manera de contestar esta pregunta con sinceridad. Debemos preguntarnos: ¿Conozco la Biblia con certeza, y adoro a Dios basado en las verdades que encuentro en ella? Esta verdad gira en torno al Señor Jesucristo. Allí el Dios invisible se hace visible, lo inescrutable se hace cognoscible, el Dios eterno se manifiesta en el espacio y el tiempo. ¿Contemplo a Jesús para conocer a Dios? ¿Pienso en los atributos de Dios cuando veo lo que Jesús me manifiesta de ellos? Si no hago esto, estoy adorando una imagen de Dios, una imagen según mi propio diseño. Si contemplo a Jesús, entonces puedo saber que estoy adorando al Dios verdadero, como él se reveló a sí mismo. Pablo nos dice que aunque algunos conocieron a Dios, "no le
glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias" (Ro. 1:21). Nos debemos proponer que esto mismo no nos suceda a nosotros.

Notas
1. Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible, vol. 1 (New York: Fleming H. Revell, n. d.), p. 284.
2. A. W. Tozer, The Knowledge of the Holy (New York: Harper & Row), p. 34.
3. Arthur W. Pink, The Attributes of God (Grand Rapids, Mich.: Baker Book House, n. d.), pp. 2-3.
4. Tozer, The Knowledge of the Holy, p. 40.
5. Tozer, The Knowledge of the Holy, Ibid., p. 42
6. Pink, The Attributes of God, p. 41.
7. Packer, Knowing God, p. 41.

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El hijo pródigo



También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.


Fuente:http://amaaldiosverdaderoysupalabra.blogspot.com
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¿Por qué permite Dios el sufrimiento?



¿Es Dios el causante del sufrimiento que hay en el mundo?
¿Qué cuestión surgió en el jardín de Edén?
¿Cómo reparará Dios todo el daño que se ha causado?
EN UN país desgarrado por la guerra, hubo una terrible batalla que causó la muerte de miles de mujeres y niños. Todos estos civiles fueron enterrados en una fosa común rodeada de pequeñas cruces con una misma inscripción: “¿Por qué?”. Esa es la pregunta que más hacen quienes pasan por experiencias muy dolorosas. La hacen con tristeza cuando una guerra, una catástrofe, una enfermedad o un acto violento se lleva a sus seres queridos inocentes, destruye sus casas o los hace sufrir terriblemente de otras maneras. Quieren saber por qué les suceden esas desgracias
2 ¿Por qué permite Dios el sufrimiento? Si es todopoderoso, amoroso, sabio y justo, ¿por qué hay tanto odio e injusticia en el mundo? ¿Alguna vez se ha hecho usted esas preguntas?
3 ¿Hay algo de malo en preguntar por qué permite Dios el sufrimiento? Algunos creen que si lo hacen demuestran que les falta fe o que no le tienen respeto a Dios. Sin embargo, al leer la Biblia, usted verá que hubo siervos fieles de Dios que hicieron preguntas parecidas. Por ejemplo, el profeta Habacuc le dijo a Jehová: “¿Por qué me obligas a ver tanta violencia e injusticia? Por todas partes veo sólo pleitos y peleas; por todas partes veo sólo violencia y destrucción” (Habacuc 1:3Traducción en lenguaje actual).
4 ¿Regañó Jehová al fiel profeta Habacuc por plantear esa cuestión? No, no lo regañó. En vez de eso, incluyó sus sinceras palabras en las Escrituras inspiradas. Además, lo ayudó a entender mejor el asunto y a aumentar su fe. Dios desea hacer lo mismo por usted. Recuerde que la Biblia enseña que “él se interesa” por nosotros (1 Pedro 5:7). Dios odia mucho más que cualquier ser humano la maldad y el sufrimiento que esta causa (Isaías 55:8, 9). Entonces, ¿por qué hay tanto sufrimiento en el mundo?

¿POR QUÉ HAY TANTO SUFRIMIENTO?

5 Mucha gente de distintas religiones ha preguntado a sus líderes y maestros religiosos por qué sufrimos tanto. La respuesta que suelen darles es que esa es la voluntad de Dios y que él ya determinó hace mucho tiempo todo lo que iba a suceder, hasta las desgracias. A muchas personas les han dicho que los caminos de Dios son misteriosos o que Dios se lleva a la gente, incluso a los niños, para que estén con él en el cielo. Sin embargo, como usted ha aprendido, Nuestro Padre Celestial nunca causa nada malo. La Biblia dice: “¡Lejos sea del Dios verdadero el obrar inicuamente [o con maldad], y del Todopoderoso el obrar injustamente!” (Job 34:10).
6 ¿Sabe por qué las personas cometen el error de culpar a Dios de todos los sufrimientos? En muchos casos, porque creen que el Dios Todopoderoso es el gobernante de este mundo. No conocen una sencilla pero importante verdad que enseña la Biblia. Nos referimos a que el verdadero gobernante de este mundo es Satanás.
7 La Biblia dice claramente que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”, el Diablo (1 Juan 5:19). ¿Verdad que eso lo explica todo? El mundo refleja la personalidad del espíritu invisible que “está extraviando [o engañando] a toda la tierra habitada” ( Apocalipsis 12:9). Satanás actúa con engaño, odio y crueldad. Por eso el mundo, que se encuentra bajo su control, está lleno de engaño, odio y crueldad. Esa es la primera razón por la que hay tanto sufrimiento.
8 La segunda razón es que, desde que el hombre se rebeló en el jardín de Edén, es imperfecto y pecador. Por lo tanto, le atrae el poder y lucha por obtenerlo, lo que ha traído guerras, opresión y sufrimiento (Eclesiastés 4:1;8:9). La tercera razón por la que sufrimos es lo que la Biblia llama “el tiempo y el suceso imprevisto” (Eclesiastés 9:11). Como este mundo no está gobernado por Jehová, no cuenta con su protección. Así que la gente puede sufrir daño por encontrarse en cierto lugar en un mal momento.
9 Es un consuelo saber que Dios no causa el sufrimiento. Él no es el culpable de las guerras, los crímenes, la opresión ni las catástrofes naturales que tanto dolor nos producen. Pero aún tenemos que contestar la pregunta de por qué permite todo ese sufrimiento. Si es todopoderoso, está claro que tiene el poder para ponerle fin. Entonces, ¿por qué no lo hace? Como hemos llegado a conocer y hemos visto que es un Dios amoroso, estamos seguros de que debe tener una buena razón (1 Juan 4:8).

SURGE UNA IMPORTANTE CUESTIÓN

10 Para averiguar por qué permite Dios el sufrimiento, debemos retroceder al momento en que comenzaron todos los problemas. Cuando Satanás consiguió que Adán y Eva desobedecieran a Jehová, surgió una importante cuestión. Satanás no puso en duda el poder de Jehová, pues sabía que no tiene límites. Más bien, puso en duda Su derecho a gobernar. Al afirmar que Dios es un mentiroso y que impide que sus súbditos disfruten de cosas buenas, el Diablo lo estaba acusando de ser un mal gobernante (Génesis 3:2-5). Además, estaba dando a entender que a los seres humanos les iría mejor si no los gobernaba Dios. De esta manera lanzó un ataque contra lasoberanía de Jehova Dios, es decir, su derecho a gobernar.
11 Cuando Adán y Eva se rebelaron contra Jehová, fue como si dijeran: “No necesitamos que Dios nos gobierne. Podemos decidir por nosotros mismos lo que está bien y lo que está mal”. ¿Cómo resolvería Jehová la cuestión? ¿Cómo demostraría a todas las criaturas inteligentes (angeles) que los rebeldes no tenían razón y que la forma en que él hace las cosas es la mejor? Hay quien piensa que Dios debería haber destruido a los rebeldes y haber creado una nueva pareja humana. Pero él ya había declarado que su propósito era que la Tierra fuera un paraíso y se llenara con los descendientes de Adán y Eva (Génesis 1:28). Y Jehová siempre cumple todo lo que se propone (Isaías 55:10, 11). Además, si hubiera eliminado a los rebeldes en el jardín de Edén, no se habría resuelto la cuestión relacionada con Su derecho a gobernar.
Maestro y  sus alumnos¿Está el alumno más capacitado que el maestro para dar la clase?
12 Pongamos una comparación. Un maestro está explicando a sus alumnos cómo resolver un difícil problema de matemáticas. De repente, un alumno inteligente pero rebelde afirma que la forma en que lo está resolviendo es incorrecta, y así da a entender que es un mal maestro. El muchacho insiste en que él conoce una forma mucho mejor de resolverlo. Algunos de sus compañeros de clase creen que tiene razón y se rebelan también. ¿Qué debería hacer el maestro? Podría echar de la clase a los estudiantes rebeldes, pero ¿cómo reaccionarían los demás? Tal vez pensarían que su compañero y los que se unieron a él tienen razón. Podrían perderle el respeto al maestro y pensar que tiene miedo de que se pruebe que está equivocado. Pero ahora suponga que el profesor permite que el estudiante rebelde demuestre a la clase cómo resolvería él el problema.
13 Jehová ha hecho algo parecido. Recuerde que quienes se rebelaron en el jardín de Edén no eran los únicos implicados en la cuestión. Millones de ángeles observaron lo que ocurrió (Job 38:7Daniel 7:10). La forma en que Jehová respondiera a la rebelión tendría importantes consecuencias para aquellos ángeles y, con el tiempo, para todas las demás criaturas inteligentes. Así pues, ¿qué ha hecho Jehová? Ha permitido que Satanás demuestre cómo gobernaría él a la humanidad. Y también ha permitido que los seres humanos se gobiernen a sí mismos bajo la dirección de Satanás.
14 El maestro del que hablábamos sabe que el joven rebelde y los alumnos que lo apoyan no tienen razón. Pero también sabe que si deja que intenten resolver el problema a su manera, toda la clase se beneficiará. Así es, cuando se demuestre que los rebeldes están equivocados, los alumnos que sean sinceros reconocerán que el maestro es el único capacitado para dar la clase. Además, entenderán por qué a continuación este expulsa de la clase a los estudiantes rebeldes. Del mismo modo, Jehová sabe que todos los ángeles y humanos sinceros se beneficiarán cuando vean que Satanás y los demás ángeles rebeldes no tienen razón y que la humanidad no puede gobernarse a sí misma. Aprenderán esta gran verdad que expresó el profeta Jeremías: “Bien sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23).

¿POR QUÉ TANTO TIEMPO?

15 Pero ¿por qué ha permitido Jehová que el sufrimiento dure tanto tiempo? ¿Y por qué no evita que sucedan cosas malas? Pues bien, pensemos en dos cosas que el maestro antes mencionado no haría. Por un lado, no impediría que el alumno rebelde demostrara cuál es su solución, y por otro lado, no lo ayudaría a resolver el problema. De igual modo, hay dos cosas que Jehová ha decidido no hacer. En primer lugar, no ha impedido que el Diablo y los que están de su parte intenten demostrar que tienen razón. Para ello ha sido necesario dejar pasar el tiempo. En sus miles de años de historia, la humanidad ha probado todo tipo de gobierno y ha hecho avances en la ciencia y en otros campos. No obstante, las injusticias, la pobreza, los delitos y las guerras no han dejado de aumentar. Está más que demostrado que la gobernación humana es un fracaso.
16 En segundo lugar, Jehová no ha ayudado a Satanás a gobernar este mundo. Si Dios evitara que ocurrieran crímenes horribles y otras desgracias, ¿no cree que en realidad estaría apoyando a los rebeldes? ¿Verdad que podríamos pensar que los seres humanos  podemos gobernarnos sin que se produzcan resultados desastrosos? Si Jehová actuara de esa forma, sería cómplice de una mentira. Sin embargo, “es imposible que Dios mienta” (Hebreos 6:18).
Dios le ayudará a aguantar los sufrimientos
Recibiendo  consuelo de la Palabra de Dios
17 Pero ¿qué puede decirse de todo el daño que ha causado la larga rebelión contra Dios? Recordemos que Jehová es todopoderoso. Por lo tanto, puede reparar todo ese daño y, además, va a hacerlo. Como hemos aprendido, nuestro planeta se recuperará del maltrato que ha recibido y se convertirá en un tierra paradisiaca. Gracias a la fe en el sacrificio de Jesús, los seres humanos serán liberados de las consecuencias del pecado. Y en el caso de los difuntos, la resurrección reparará el daño causado por la muerte. De esa forma, Dios utilizará a Jesús “para desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8). Jehová hará todo esto en el momento que él considere mejor. Podemos alegrarnos de que no haya actuado antes, pues gracias a su paciencia se nos ha ofrecido la oportunidad de aprender la verdad y servirle (2 Pedro 3:9, 10). Mientras tanto, Dios está buscando a las personas que desean sinceramente adorarlo y las ayuda a aguantar los sufrimientos en este mundo lleno de problemas (Juan 4:231 Corintios 10:13).
18 Algunos tal vez piensen que todo este sufrimiento se habría evitado si Dios hubiera creado a Adán y Eva de tal modo que fueran incapaces de rebelarse. Para saber por qué no lo hizo, recuerde un valioso regalo que Jehová nos ha hecho.

¿CÓMO UTILIZARÁ USTED EL REGALO DE DIOS?

19 Como sabemos, los seres humanos fuimos creados con libre albedrío, es decir, con la capacidad de tomar nuestras propias decisiones. ¿Se da cuenta de lo valioso que es ese regalo? Dios creó también muchísimos animales, pero todos ellos se guían principalmente por el instinto (Proverbios 30:24). Y el hombre ha fabricado robots que están programados para obedecer órdenes. ¿Seríamos nosotros felices si Dios nos hubiera hecho de esa forma? Claro que no. Por eso nos alegra tener la libertad de decidir, por ejemplo, qué clase de personas seremos, qué vida llevaremos y qué amistades haremos. A nosotros nos encanta tener esa libertad, y Dios quiere que la tengamos.
20 Jehová no desea que le sirvamos por obligación (2 Corintios 9:7). ¿Qué prefiere cualquier padre o madre: que su hijo le diga “Te quiero mucho” porque lo han obligado a hacerlo, o porque le sale del corazón? Entonces, la pregunta que usted debe hacerse es: “¿Cómo utilizaré yo el libre albedrío que Jehová me ha dado?”. Satanás, Adán y Eva lo utilizaron de la peor manera posible, pues rechazaron a Jehová Dios. ¿Y usted? ¿Qué hará?
21 Usted tiene la posibilidad de utilizar ese maravilloso regalo, el libre albedrío, de la mejor forma. Puede unirse a los millones de seres humanos que se han puesto del lado de Jehová. Estas personas le causan gran alegría a Dios porque demuestran que Satanás es un mentiroso y un malísimo gobernante (Proverbios 27:11). Usted puede hacer lo mismo si escoge el mejor modo de vida.

LO QUE LA BIBLIA ENSEÑA

  • Dios no es el causante de las cosas malas que suceden (Job 34:10).
  • Al afirmar que Jehová es un mentiroso y que impide que sus súbditos disfruten de cosas buenas, Satanás puso en duda que Dios tenga derecho a gobernar (Génesis 3:2-5).
  • Jehová utilizará a su Hijo, el Gobernante del Reino mesiánico, para eliminar el sufrimiento y para reparar el daño que ha causado la rebelión (1 Juan 3:8).
  • Fuente:http://amaaldiosverdaderoysupalabra.blogspot.com

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